Para Iván Navarro el arte es un escenario transgresor que le permite hablar de lo humano y lo cotidiano cuestionando el status quo a través de las narrativas que construye. Su deseo inherente por mirar la intimidad del otro y hacerlo público es el centro de su práctica. Con humor y sátira le gusta adentrar en temas privados no temiéndole a hablar de lo feo, la política, la injusticia social y sobre todo de lo que se puede considerar prohibido, grotesco o aberrante.

Los contenidos eróticos de la serie Pieles le permite cuestionar a una sociedad que limita y castiga fuertemente las posiblidades del cuerpo, poniendo en manifiesto una sexualidad libre. Cuerpos que son llevados a un limite, encuentros fugases y situaciones poco convencionales que retan a los sistemas de control social y moral que estipulan los parametros bajo los cuales el cuerpo debe comportarse. En este sentido el artista nos permite entender que los cuerpos son libres y que no existe una manera única y legitima de comunicar y estar con el otro.