Límite Destructivo
Adriana Rosell (b. 1988)
La tectónica de placas, la formación de montañas y volcanes, las capas de la Tierra y los tiempos geológicos describen un planeta en constante movimiento: percibimos sus manifestaciones, pero no necesariamente los procesos que las producen. Hay una distancia entre las dinámicas profundas de la Tierra y lo que de ellas podemos percibir.
Límite destructivo toma su nombre de un tipo de límite tectónico convergente, donde una placa se introduce bajo otra mediante la subducción. Este proceso está relacionado con la formación de volcanes, cadenas montañosas y una intensa actividad sísmica. El Cinturón de Fuego reúne muchas de estas zonas de subducción alrededor de la cuenca del Pacífico.
El paisaje se plantea como un sistema activo, un acontecimiento continuo entre materias donde cada elemento tiene capacidad de afectar y ser afectado.
La investigación geológica se incorpora al proceso creativo como una práctica sensible: capas, presión, acumulación, fractura, deformación, temperatura, movimiento y tiempo se traducen en relaciones materiales y visuales. Las piezas no buscan representar estos fenómenos, sino poner en relación materia, conocimiento, espacio y cuerpo. El asombro aparece al conocer estas dinámicas, y así el proceso creativo se convierte en un ejercicio de comprensión. Acercarse a aquello que nos excede: la profundidad, la duración, las fuerzas, la inmensidad que escapa a nuestra percepción, podría desplazar nuestra manera habitual de relacionarnos con el mundo y permitirnos tantear otras formas de reubicarnos en la Tierra.
Lo catastrófico ocurre cuando un proceso geológico entra en conflicto con nuestras formas de habitar. Límite destructivo señala la tensión que aparece cuando interpretamos como destrucción aquello que forma parte de la dinámica terrestre. Es el planeta en sus ciclos y movimientos.
Sabernos dentro.
Plate tectonics, the formation of mountains and volcanoes, the Earth’s layers, and geological time describe a planet in constant motion: we perceive their manifestations, but not necessarily the processes that produce them. There is a distance between the Earth’s deep dynamics and what we are able to perceive of them.
Límite destructivo takes its name from a type of convergent tectonic boundary, where one plate moves beneath another through subduction. This process is associated with the formation of volcanoes and mountain ranges, as well as intense seismic activity. The Ring of Fire encompasses many of these subduction zones around the Pacific Basin.
The landscape is approached as an active system, an ongoing event unfolding between materials, in which each element has the capacity to affect and be affected.
Geological research enters the creative process as a form of sensory inquiry: layers, pressure, accumulation, fracture, deformation, temperature, movement, and time are translated into material and visual relationships. The works do not seek to represent these phenomena, but rather to bring matter, knowledge, space, and the body into relation. A sense of wonder emerges through an understanding of these dynamics, and the creative process thus becomes an exercise in comprehension. To approach what exceeds us, such as depth, duration, forces, and the immensity that escapes our perception, might shift our habitual ways of relating to the world and allow us to explore other ways of situating ourselves within the Earth.
The catastrophic occurs when a geological process comes into conflict with our ways of inhabiting the world. Límite destructivo points to the tension that arises when we interpret as destruction what is, in fact, part of the Earth’s own dynamics. It is the planet moving through its cycles and transformations.
To know ourselves as part of it.